Decálogo del Corredor de Bienes Raíces
El presente decálogo pretende sintetizar los preceptos fundamentales que deben guiar a todo Corredor de Bienes Raíces:
LEGALIDAD. El corredor inmobiliario deberá trabajar siempre bajo la modalidad de convenio firmado y cuidará que el inmueble no tenga vicios legales que obstaculicen la venta del mismo; así no perderá ni hará perder tiempo a sus clientes y colegas.
TRANSPARENCIA. Los contratos de corretaje y demás documentación legal estarán siempre disponibles para cualquier corredor acreditado que así lo solicitare, a fin de generar la confianza necesaria para estimular la intervención o participación de los colegas.
HONESTIDAD. Premisa necesaria para quienes aspiren a hacer de este negocio una profesión de toda la vida. ¿Quién volverá a confiar en el colega que, por vender, ha falseado la verdad?
PUBLICIDAD. Un verdadero corredor sabe que si no publicita los bienes encargados a su cartera por todos los medios posibles, difícilmente podrá dar resultados a sus clientes. En consecuencia, no debe faltar la aplicación de todos los recursos que la técnica aconseje para lograr los objetivos propuestos.
LEALTAD. Preciado principio que se pierde en la noche de los siglos. Qué difícil es ser leal cuando los antivalores gobiernan la existencia; no obstante, en la medida de nuestras posibilidades humanas, que la razón supere a la costumbre, entendiendo sobre todo la necesaria reciprocidad y el claro interés que tenemos de seguir haciendo negocios.
FORMALIDAD. Nada más claro que un documento escrito de respaldo y la consecuencia de cumplir lo expresado en papel, como muestra de seriedad de lo acordado.
COOPERACIÓN. Cuando la competencia fue superada por la cooperación surgieron las bolsas inmobiliarias y sistemas afines; hoy los corredores son gente próspera y generosa que ha ampliado sus negocios a los nuevos mundos en expansión.
EDUCACIÓN CONTINUA. Porque así como la experiencia se asimila a la moda, una práctica que tuvo éxito ayer puede ser irresoluble e impráctica mañana. Por ello, el corredor que no adelante sus conocimientos, retrasa su desarrollo.
DENUNCIA. Todo corredor está obligado por estos principios a denunciar los hechos irregulares de sus colegas en todo lo que contravenga nuestras leyes y reglamentos. Nada cambiará hasta que tengamos claro que “más daño ha hecho el silencio de los buenos que la maledicencia de los inicuos”.
EL DÉCIMO PRINCIPIO. Este mandamiento lo debe poner cada corredor como huella indeleble de su accionar y quehacer inmobiliario.
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